miércoles, enero 11, 2006

Los locales de ensayo. Esos grandes desconocidos - (Por Colman)


La mayoría de la gente sabe algo de los aspectos más visibles que rodean a la vida de un conjunto musical: las “groupies”, la lucha de egos, las abultadas cuentas corrientes, las drogas…pero ¿Qué sabe el vulgo de los locales de ensayo y de lo que en ellos ocurre?

Nada o prácticamente nada. Y sin embargo son un microclima con su propia fauna y especie merecedoras de un documental. Lo primero que hay que saber es que los hay de dos tipos: los públicos y los privados.

Los públicos suelen estar ubicados en centros culturales o en el metro y como son gratuitos o casi gratuitos, los grupos –en su mayoría primerizos- suelen pasar poco tiempo en ellos, porque la lista de espera es larga y hay que dar paso a otros grupos, generalmente del metal más recalcitrante. En lo que se refiere a Insanity Wave, los primeros locales de ensayo que pisamos, para felicidad de mis vecinos, fueron los del Centro Cultural Galileo (que las cosas como son estaban muy bien). Cómo demasiado a menudo no nos dejaban ensayar porque había obras de teatro y sobretodo porque nunca nos acostumbramos a las extrañas caras de los bedeles cuando les decíamos el nombre del grupo, decidimos profesionalizarnos y emigrar a uno privado.

Los locales de ensayo privados son de muchos tipos, varían en horarios, en dimensiones, en marca de cervezas… pero tienen algo en común, cuanto más mugrientos sean y más en la periferia se encuentren, más auténticos son. Insanity Wave, optamos por una opción intermedia y escasa de mugre: los locales de General Perón. Pero insisto, si tocas en una banda de “rock” no puedes tocar en un local de ensayo del barrio de Salamanca –si es que los hay-, has de emigrar a algún lejano lugar sin calefacción, deficiente salida de humos y en estado cercano a la ruina.

El dinero es el que determina el tamaño del local que serás capaz de arrendar y cómo salen por un pastón no queda más remedio que compartir local con otro grupo. En este momento sé que se os desata la imaginación y pensáis que lo habitual es compartir local con un grupo de supervixens contorsionistas suecas, pero la realidad es muy distinta. En los muchos años que llevamos en General Perón hemos compartido local fundamentalmente con borrachuzos, porreros y gente muy poco aficionada a la higiene, además de con un tipo de grupo que podíamos denominar “The McGyvers”, por su innata habilidad para usar nuestro equipo, pese a que lo candábamos y quitábamos los fusibles a los amplificadores… Esto último nos lleva a la regla de oro que se ha de respetar cuando se comparte local: jamás tocarás el material ajeno (aunque sean amplificadores nuevecitos y relucientes que te llamen como los cantos de sirena a Ulises). Esto a veces es difícil de cumplir pero hay que pensar que el equipo ajeno es como la mujer ajena, no vale con decir yo sólo te cogí el micro/yo sólo la toque el culo -por error por supuesto – siempre se lía.

Por último, después de años de observación, unos comentarios sobre las especies que pueblan los locales:

a) Los músicos de barra. A estos músicos jamás se les ha visto en otro lugar que no sea la barra del bar del local de ensayo. Se ignora si tocan algún instrumento o lo tocaron en su infancia pero se constata que son virtuosos de la birra y el canuto.
b) Los baterías profesionales. Al contrario que los últimos, estos pecan por exceso. Pasan horas y horas realizando enajenantes ejercicios de batería, que a buen seguro les convierten en “supermúsicos”, pero que muy probablemente también les pasen factura mentalmente. De hecho los baterías son los únicos músicos que van al local a “estudiar”.
c) Aquellos músicos que conciben el local como un apartamento de solteros. Su objetivo fundamental es huir de sus señoras y cogerse un buen ciego con sus colegas con la excusa de tocar música.
d) Las féminas musicales. Los locales de ensayo junto con las tiendas de discos son dos de los lugares donde menos probabilidades tienes de encontrar señoritas. No obstante lo cual se agradece su presencia y suponen un agradable cambio al habitual ambiente de sudor y porros.
e) El camello-músico o el camello/camello. También conocido como “el mejor amigo del músico” suele pulular por los locales y estar siempre muy ocupado.
Insanity Wave era una “rara avis” e ibamos al local a ensayar. Como eramos muy malos no quedaba otra. Hoy en día nos lo tomamos con calma y cae alguna que otra cerveza. También es de destacar nuestro aspecto de “dandies británicos”, sobre todo entre semana y particularmente el de Chema, que contrasta con los tatuajes, chupas y rastas del paisanaje y que provoca constantes miradas de estupefacción.

6 comentarios:

Escrigna dijo...

Colman te has olvidado de una especie en vías de extinción que es el “Dueño del local” – Raro espectro con pinta de “Señor Ropper” (Con peluquín o permanente con tintes fantasía), fumador empedernido, que anida en las esquinas más oscuras de los locales esperando sorprender al incauto músico requiriéndole el abono mensual del alquiler del local.

santipita dijo...

Colman, has estado enorme. Un día tienes que explicar como insonorizabas tu habitación con el colchón de la cama antes de tener local... pocas veces he visto a un padre llamar hijo de puta al suyo propio con tanto entusiasmo...

Hans dijo...

También merecerían especial mención todos aquellos vecinos que nos aguantaron tantos años. Cuánto deseé la muerte de uno de ellos, en particular, también es cierto. Pero bueno, Santi, estoy contigo: la descripción es brillante.
A mí lo que me pasma es que no muriésemos todos después de respirar esa mierda durante tanto tiempo: suciedad, humedad, ambiente cerrado, humo de tabaco y lo que no era tabaco, pestazo de cerveza derramada y carencia de limpieza en años -sin exagerar-.
Otro especimen a destacar en este contexto es el chorizo, generalmente de raza gitana (al menos en Zaragotham) que saqueaba locales de ensayo sin cuento. Hay locales en ZAZ que tiene puerta blindada fichet, no os digo más. No sé dónde coño vendía/n el material el/los hijoputa/s ese/esos pero lo cierto es que durante años me llevaba TODO A CASA TODAS LAS VECES (guitarras, amplis e incluso mi sinte Korg Sygma, una temporada que toqué algún teclado).

Escrigna dijo...

Hans no se que es mejor...Que te roben el material o que vengan unos "McGyvers" y te usen el material indiscriminadamente, para finalmente destrozarlo sin piedad. Habrá que meditarlo.

Anónimo dijo...

Santi, me has dado una idea para un nuevo chorroartículo, que creo titularé "La protohistoria de IW". Por otra parte, sirva este correo para homenajear a los siempre poco reconocidos "cuidadores de locales" que "trabajan" todo el día en las catacumbas sin ver la luz del sol y por dos duros. En este momento me viene a la memoria aqué hombrecillo de perón que leía revistas de "santitas" y jamás oía el timbre de la puerta porque estaba totalmente sordo.

Colman

Escrigna dijo...

También podemos hablar de sub-tipos de cuidadores: "El músico tirado" que necesita pasta con urgencia y ve una gran posibilidad en cuidar locales. Con la terrible realidad de que se va defigurando poco a poco, convirtiendose en un freak al estilo "Golum" (La leyenda negra de los locales da para mucho) o "El moro llegado en patera" que considera los locales como un oasis de posibilidades, entre ellas venta de todo tipo de estupefaciente, cuerdas de guitarra, chilabas. Y que está 24 horas comiendo cordero en una marmita roida, ambientando los locales con especias. Todo ello junto con 8 parientes.