lunes, febrero 06, 2006

Go Off Album (1994) - por Juan Corrales

Si uno busca “Go Off Insanity Wave” en google, le enviarán directamente a páginas web de editoriales de música, portales indie, críticas internacionales y demás noticias que los tentáculos informativos de la araña virtual millonaria haya sido capaz de localizar.

Lo que nunca encontrará es la verdadera historia de lo que pasó durante la grabación más auténticamente independiente y cañí que jamás realizó banda alguna, todo un hallazgo en la producción discográfica moderna: Go Off de Insanity Wave.

Nos situamos en algún momento de un tórrido verano de 1994 (¿o era el ‘93?..tardó tanto en editarse el disco que las fechas bailan) en un patio clásico de Lavapiés, una corrala de las de Lope con un reguero de sangre de la España negra marcando las sábanas tendidas al sol…si, suena onírico pero no lo es, hubo asesinato vecinal psicótico y todo en aquellos días.

La Fábrica Magnetica, efímera pero radioactiva discográfica de Servando Carballar, expiloto en Aviador Dro -y en algún que otro capítulo de la saga de La Guerra de las galaxias-, tenía bien ancladas sus raices en el corazón del barrio de Lavapiés, en plena calle doctor Fourquet…hasta que llegó la tempestad…pero esa es otra historia.

Aquel barrio de Lavapiés poco tenía que ver con lo que hoy pasa por ser el centro de la diversidad y ebullición social de Madrid…bueno, ebullición si había en las ollas del cocido del menú a 600 ptas. que devorábamos a diario, aunque mucho mejor resultaba ir al Económico y zamparte resacoso unas lentejas a veinte duros en un plato rancio que te servía hasta el borde la anciana cocinera entre adoquines verdes castizos.

En el barrio teníamos también nuestros futuros famosos tomando pinchitos en el Rìas Bajas (qué tapitas de mejillones te alegraban cada caña!) como el bailarín Cortes aún sin Naomi, si bien preferíamos las bailarinas que entraban y salían de la sala mirador con la que compartíamos patio al sol y sombra bajo la higuera.

Lavapiés era un barrio hipnótico, críptico o en otras palabras absolutamente freaky a partir de las ocho de la tarde. Teníamos empíricamente contrastado que a partir de esa hora, cada día salían de sabe dios donde decenas, centenares tal vez, de personajes sacados de la noche de los muertos vivientes versión original en castellano antiguo.

Cojos, mancos, tullidos, locos, prostitutas, manguis, vecinas desquiciadas y demás lindeces sociales nos alegraban la vista y servían de revulsivo para nuestra creatividad.

A decir verdad, echando la vista atrás, estos seres influyeron en nuestras vidas más de lo que nos imaginamos. El universo freak y esperpéntico se hizo un hueco y caló en nuestras almas, creciendo de forma lenta e inexorable en nuestro interior hasta convertirnos en lo que fuimos, somos y seremos: los verdaderos freaks de la ola insana que en forma de tsunami sonoro arrasa todo lo que toca.
Tras sellar con nuestras guitarras un leonino contrato firmado a favor de la discográfica en la plenitud de nuestras ingenuas facultades comenzamos las sesiones de grabación más enriquecedoras de nuestras vidas.
La retahíla de conocimientos que adquirimos ese inolvidable verano rabioso, magnético, delirante e intensamente vivo no caben en este singular relato que a mi, obrero musical y roadie del ritmo insano me ha tocado hilvanar. No obstante y paro no desencantar a la siempre voraz y exigente masa pasaremos a enumerar los mas destacables hallazgos que tres amigos que luchaban por comerse el mundo realizaron en un abrasador estío:

Primero: Chavales, no os vais a comer el mundo, pero hay menú de puchero a 600 pelas y aquí tenéis queso y tortilla para los viajes en la Renault express cuando haya bolos. Ah! Si no hay cuchillo utilizad un cd single (el primero editado por la compañía –simpre pionera-) para cortar la tortilla cual pizzero napolitano.

Segundo: Interpretar varias veces la misma pieza no implica tocar notas diferentes cada vez (a ver quien es el guapo que repite lo que tocó antes…). Ello permite que en estudio se graben varias veces las tomas de cada instrumento si hace falta y así mejorar la interpretación (otia, qué cosa!…).

Tercero: La batería se afina. Y en menos de cuatro horas.

Cuarto: Heces felinas no es el título de una novela de Danielle Steele, es la más cercana descripción del olor de una sala de estudio de grabación llena de basura, gatos, vinilos rotos y contratos discográficos fenecidos.


Quinto: El productor no tiene acento en la “u” y no tiene connotaciones sexuales, es un personaje cuya función consiste en transformar el ruido de tus grabaciones en un disco de música (ahora mismo no hay ninguno por Lavapiés así que no penséis más en ello –a Dios gracias teníamos a Moncho Campa para resolver el entuerto-).

Sexto: Nunca dejes entrar en el estudio de grabación a tu editor. En caso de que esto sea imposible bajo ningún concepto permitas que hable. Puede llegar a mencionar que tu gloriosa, rotunda, alternativa, poderosa, guitarrera, underground, valvular y revolucionaria producción suena a “pedo de vieja”.


Séptimo: Que un disco se grabe no quiere decir que se edite. Lo más independiente es grabarlo, fabricarlo y esconder las cajas. No a la industria!

Octavo: No es necesario robar y pintar cubos de basura con nocturnidad y alevosía, meter a tu hermana dentro y hacerle fotos en la casa de Campo entre preservativos usados un Domingo a las 9:00 de la mañana para hacer la portada de tu disco. Existen diseñadores y fotógrafos (claro que nos enteramos un poco tarde…)

Octavo: Nada de esto te importa un carajo si estás feliz con tus amigos haciendo la música que te sale de las narices, cumpliendo tu sueño de tener un disco tuyo en tu estantería, tocando por España en cada antro que te lo permite y cogiéndote unas carajas de escándalo a tus 21 años

Noveno: La música no es un conjunto de sonidos armónicamente combinados, es el fluído que corre por tus venas, el éter de tu espíritu, la forma de expresión y entendimiento más poderosa que conocemos, una manera de entender la vida y un elixir más poderoso que el sexo. Puede ser tuya por un soplo de imaginación y un puñado de determinación. Además tus colegas entran dentro y aunque no te comas un colín con ella siempre puedes presumir de lo contrario ante neófitos.

Décimo: Hermanos del metal: Larga vida al Rock&Roll!!!!!!!

Nota de Escrigna: Juan Corrales fue bateria de Insanity Wave y participó en todos los discos del grupo, incluido "The Minor League". Una vez concluida la promo de ese disco, decidió dar un giro a su carrera musical. ¡Te queremos Juan! ¡Suerte!

Escucha "Go Off" en INSANITY WAVE MUSIC:
2.- "Yeah"
11.- "Die"

Echa un vistazo a nuestra Tienda Virtual y conviertete en un verdadero Insano!

8 comentarios:

Ricks dijo...

Juan, te doy 5 estrellas por tu colaboración. Estoy escuchando a Material Issue y ese es el espíritu que tiene tu artículo.
Jim Ellison no está muerto.

Anónimo dijo...

Gran manera de glosar la tuya Juan!! Ha sido como viajar en el tiempo.

Ricky: ¿Estás ensayando alguna coreografía nueva para el Segundo Jazz? ¿Habrá vestuario sorprendente?

Colman

Luciernaga dijo...

Me ha encantado leer tu articulo. Me gustari volver a oirte tocar la bateria con insanity, seria guayyy. A lo mejor Si?

Ricks dijo...

Acepto peticiones Colman. Si me lo pides hasta en pelotas. Además se ha apuntado el Abuelo al cuerpo de baile, así que la cosa está en plena ampliación. al final va a ser como Hair.

santipita dijo...

Esto da para una serie o una peli, en la que Riki es el nuevo Leroy: Castizo, asténico y rockero. I wanna live forever!!!!

Escrigna dijo...

Yo voto por un duelo a muerte en la "Pista de baile" entre el del bigotillo y Ricky. Danzad Malditos! Danzad!

santipita dijo...

Me ha gustado mucho el cruce del lavapiés cañí con la inteligenzia del rock alternativo.
Para cuando un artículo sobre la escena rockero caztiza malasañera que acunó a Insanity antes de sucumbir al Indie?
Esos Kikes Turmix, Sex Museum, esas chupas, esos antros de ambiente tóxico y ese garaje que dejaba un zumbidito suave en los oídos...Ese Colman adolescente cegado por las luces de los garitos...Colman animaté

Escrigna dijo...

La gran verdad es que Insanity Wave nunca estuvo cómodo en ninguna "escena". Por eso creamos nuestro propio universo personal, ya que aunque fuimos invitados a entrar en "clubes" selectos y entramos. Fuimos fulminantemente expulsados cuando vieron de que tres elementos se trataba. ¡Eso que ganamos!